A veces el español parece un rey autoritario: reina ajeno a las necesidades de su pueblo. Les pondré un ejemplo. Cuenten conmigo, por favor: primero, segundo, tercero, cuarto, …, decimo primero (undécimo), decimo segundo (duodécimo),…, decimo noveno, …. Sí, venga, continúen, ¿qué más? Ah, claro, el título de este artículo se lo facilita: vigésimo, vigesimo primero. Muy bien, y así seguimos al trigésimo, cuadragésimo, etc. ¿Pero quién de los 400 millones de hablantes de español conoce los ordinales? ¿Quién los usa?
<ordinales>
Es injusto: quiero una lengua materna donde pueda decir quincuagésimo quinto sin miedo a ser pedante, o sin buscarlo antes aquí.
-No, te llamo de voltereta. dos diálogos absurdos
En el español de los Países Bajos “de vuelta” se utiliza allá donde un holandés pondría un terug o un inglés un back. En lugar de decir ahora te llamo, o te llamaré luego llamamos de vuelta. Back y terug sólo indican un cambio de dirección, ¡pero una vuelta son 360 grados! Así andamos, mareaditos. Hay otro recurso interesante:
dos diálogos absurdos
-No me devolviste la llamada ayer.
-No es que me la metí en el bolsillo y no podía sacarla.
Gepubliceerd in Curiosidades op 9 Noviembre 2009 door Victoria
Un anacoluto es una figura retórica. Según el DRAE, una inconsecuencia en la construcción del discurso. Jorge Manrique puede preciarse del primer anacoluto de la Literatura Española:
anacoluto
Aquel de buenos abrigo,
amado, por virtuoso,
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
e tan valiente;
sus hechos grandes e claros
non cumple que los alabe,
pues los vieron;
ni los quiero hazer caros,
pues qu’el mundo todo sabe
cuáles fueron.
anacoluto
El maestre se queda sin verbo, ahí está el anacoluto. Los demás mortales usamos el anacoluto constantemente y sin darnos cuenta, y por ser inconscientes de su uso, deja de ser anacoluto para convertirse en falta gramatical. Una injusticia.
anacoluto
Un ejemplo frecuente de anacoluto es la construcción yo me gusta (...). Se empieza la frase con el pronombre personal yo, quizá pensando en decir yo quiero esto o aquello y a media frase se tuerce el camino para decir me gusta esto o aquello.
anacoluto
En la tertulia de mi padre se hablaba con frecuencia de las curiosidades del lenguaje. Un día salió el tema de los anacolutos, y uno de los contertulios ofuscado por la discusión de tan interesante tema al llegar el camarero pidió cinco anacolutos. El camarero que conocía el percal contestó sin inmutarse: ¿Con leche? Y es que cualquier inconsistencia del discurso puede suplirse con un poco de sentido común.
Gepubliceerd in Curiosidades op 19 Junio 2009 door Victoria
Esta mañana durante el semiletargo del desayuno, mi vista se posó sobre la lista de ingredientes del paquete de avena. Es un hecho probado que las listas no cuadran en todos los idiomas, una mentirijilla de uno de los traductores y hala te quedas sin uno de los ingredientes. En este caso hay un consejo que parece ser sólo importante para los portugueses: despois de aberto, manter o pacote fechado. No es necesario que los alemanes, holandeses e ingleses cierren el paquete, o por lo menos se les deja libertad para juzgar por ellos mismos. Menos mal, porque nosotros nada más abrirlo lo echamos a un tarro de cristal sin tapa. Los suecos, los finlandeses, los griegos creo que tampoco deben cerrarlo pero el texto no me da suficientes pistas para deducirlo. Sigo estudiando el paquete y descubro que los copos están producidos en Alemania, interesante. Además Alemania se dice en Finés Saksa, el país de los Sajones, interesante; y en sueco se dice Tyskland, interesante, sí. Pero, atención, decodificando letras griegas descubro que Alemania en griego se dice Ollandia. !Qué pena, si viviera en Suecia o Finlandia podría llamar al teléfono del consumidor y preguntar por qué!
Soy un joven profesional, enamorado y a punto de casarme. Tengo ante mí 200 invitaciones pero no sé qué tratamiento usar para los invitados. A veces no sé el nombre ni los apellidos de las parejas de mis invitados. Ayúdeme.
<en punto>
Se despide,
Un novio desesperado
<en punto>
Estimado novio desesperado:
No pierdas la cabeza por esos 200 sobres y piensa en la vida feliz que te espera con tu enamorada. Aquí tienes un par de ejemplos correctos. Empezarás esta nueva vida sin herir a nadie por razón de edad, sexo, o estado civil.
Atentamente,
Victoria Ávila
PS: como me vuelvas a llamar señorita no te contesto.
<en punto>
¿Cómo invito a mi tíos y a sus hijos? Familia Pérez García, usando el apellido que la pareja ha dado a sus hijos.
<en punto>
¿Cómo invito a mi tía y a su marido? Sra Pérez Gómez y Sr García González
<en punto>
¿Cómo invito a mi tío y a su nueva compañera sentimental? Sr Pérez Gómez y Sra Gónzalez García
<en punto>
¿Cómo invito a mi amigo Juan y a su novia? Sr Gónzalez Pérez y Sra García Gómez o si se quiere usar un tono informal Juan González y Juana García
<en punto>
¿Qué hago cuando no sé el nombre de la novia de Juan?
- Oye, Juan, ¿cómo se llamaba tu novia de apellido? No me acuerdo y no quiero hacerle un feo en el sobre de la invitación.
- Se llama Feo.
- Oh.
<en punto>
¿Cuándo se usa don y doña? Don y doña se utilizan cuando además de los apellidos se escribe el nombre: Sra Dña Juana Hernández.
En este mundo de corrección política me pregunto con frecuencia hasta dónde llega la corrección y dónde empieza la tontería.
<en punto>
Un amigo cubano, por ejemplo, llama a su hijo cariñosamente negro. Vamos, negro, que está mamá esperando. El niño es más marroncillo que negro, pero la expresión suena bonita con ese tono dulce de los cubanos. Tontería sería que le dijera: Vamos, niño de color, que … o vamos, afromericanito, que…
<en punto>
A veces me llaman por teléfono y preguntan si soy la señora Martens. Digo que sí, aunque no lo soy. No le voy a contar a todo el que llame que en el sistema español de apellidos tu nombre es tu nombre desde la cuna hasta la sepultura. Tampoco le interesará saber que las mujeres españolas no necesitan luchar por mantener su apellido como nuestras hermanas europeas. Sería una tontería.
<en punto>
Hace un tiempo me invitó un sobrino a su boda. En el sobre ponía Don M. Martens y señora. Dos jóvenes profesionales independientes y modernos, cada uno con dos apellidos, se casan y llaman a su tía señora, así, como coletilla. Claro está que no hay mala intención. ¿¡Pero dónde está la conciencia feminista de esta generación, Dios mío!?, ¿debo llamar a la novia, brillante opositora, a partir de ahora señora de X? Esto sí me parece incorrección.
<en punto>
Dentro de poco se casa otro sobrino y parece que ha tenido muchas dudas sobre las invitaciones. Menos mal, por lo menos se plantea el problema. Como tengo muchos sobrinos casaderos, voy a dedicarles la siguiente entrada de mi blog y sugerirles un par de fórmulas.
Producciones Ramón y En punto, en colaboración con la Escuela Hispana de Amsterdam, organizan este año la primera bicicabalgata de Amsterdam.
Cabalgata de reyes
El 4 de enero la cabalgata recorrerá un tramo de Willemstraat hasta llegar al Restaurante el Dos, esquina con Marnixstraat, donde los reyes serán recibidos como merecen y tendrán oportunidad de repartir unos regalos a los chiquillos participantes. El acto se clausurará con una cena de reyes.
Cabalgata de reyes
Será la primera cabalgata en bicicarros del mundo. ¿Qué es un bicicarro?, dirán algunos, y otros se preguntarán si un bicicarro es suficientemente digno para sus majestades.
Cabalgata de reyes
Estos y otros detalles sobre el evento y la información sobre cómo participar en: http://extra.enpunto.nl
Menos es más en cuanto a texto en la web se refiere. Los usuarios no leen los textos, los escanean. ¿Por qué no simplificarlos para que los usuarios no se pierdan lo más importante? Aquí os presento un ejemplo de página web antes y después de En punto.
Gepubliceerd in Usabilidad op 17 Noviembre 2008 door Victoria
Hace unos días mi prima Paquita me felicitó por mi página web: “Muy bonita pero no me entero de nada, como no sé holandés.” Un mazazo a mi propia estima.
La página está programada para abrirse en la lengua en la que esté instalado el navegador. ¿En qué idioma lo tendrá Paquita? ¿Pero no ve a la derecha un mensaje especialmente dedicado a ella: “Versión en español”? Pues no, no lo ve, y si ella no lo ve, la página está mal. El usuario siempre tiene la razón. Repito: el usuario siempre tiene la razón.
La mejor manera de mejorar la usabilidad es admitir los errores. Pero mientras hablo con mi diseñador me consolaré pensando que mis clientes tienen más costumbre de usar internet, blabla, blaba… Excusas.
Para empezar estos articulillos sobre usabilidad he buscado definiciones de esta palabra. Esta me gusta: capacidad de un sistema o de una aplicación de ser usado fácilmente. La usabilidad mide la eficacia de una página web. Puro sentido común: si quieres captar mi atención y que te compre algo, no me lo pongas más difícil que tu competidor.
¿De verdad necesitamos una nueva palabra para este concepto? ¿No es utilidad suficiente?, pienso mientras intento abrir un Riojita para acompañar las lentejas del almuerzo. El sacacorchos romo y viejo me encuentra la respuesta. Puedo descorchar la botella, y acabaré brindando si hace falta. Este trasto sigue siendo útil. Pero si el éxito de mi empresa dependiera de la facilidad con la que abro las botellas, ya estaría en bancarrota. Tiene utilidad pero una usabilidad muy baja.
El verbo averiguar, además de su sencillo manejo y de otros méritos que le puedan ser propios, tiene el de servir de modelo a muchos otros verbos más difíciles: los terminados en -cuar o -guar. Especialmente interesante resulta el presente de indicativo: Averiguo, averiguas, averigua… Pues bien, el acento en esta conjugación en idéntico en verbos como adecuar: adecuo, adecuas, adecua… y no «adecúo, adecúas, adecúa…» o evacuar: evacuo, evacuas, evacua y no «evacúo, evacúas evacúa…». Hablando un lenguaje técnico, la regla general, contraria a lo que muchos piensan, es: u átona. El acento sobre la «u» se introdujo hace unos años por obra y gracia de la televisión, donde todos los días aparece, por desgracia, alguna evacuación, debida a una «inesperada» ola de frío en invierno o a una «inesperada» ola de calor en verano (se diría que lo inesperado hubiera sido al revés); y como al locutor no debe sonarle demasiado bien que de evacuar se derive «evacúa», ha optado por pronunciar mal en los dos casos; no se atreve a decir «evacúar», pero sí a algo parecido: «evacu-ar», con una pequeña pausa que intenta transformar en hiato el diptongo.
Últimamente oígo a mi alrededor una palabra que no me cuadra. En una cena con amigos la repetían sin cesar y, como lingüista, no pude evitar intervenir. Decían algo así como “ese asunto no es opinable” y luego explicaban por qué. Me limité a puntualizar que el adjetivo opinable no era ‘viable desde el punto de vista lingüístico’. Creo que no me entendieron. Intenté poner ejemplos, compararlo con otros casos, como aceptable, temible, loable y hasta el gaditano hartible (con hache aspirada). No sirvieron de mucho. El caso es que poco después abro un periódico, empiezo a leer y me encuentro con el mismo adjetivo utilizado en repetidas ocasiones en el curso de un artículo. La explicación es muy sencilla. Los adjetivos acabados en -able e -ible se derivan de verbos, pero estos verbos tienen que ser transitivos. La derivación es la siguiente: Puedo aceptar tu argumento -> tu argumento me resulta aceptable. Este aparato se puede reciclar -> el aparato es reciclable. Argumento y aparato son el objeto directo de los respectivos verbos transitivos aceptar y reciclar. Pero con el verbo opinar las cosas son un poco distintas. Me diréis, es un verbo transitivo. Sí, es cierto, yo puedo opinar esto y lo otro. Pero si quiero indicar el tema al que se refire mi opinión, tengo que usar una preposición, y doy mi opinión sobre algo u opino sobre algo. Puedo opinar sobre un tema, pero de esa construcción no puedo derivar “el tema es opinable“, porque me faltaría la preposición que acompaña al verbo. En fin, para mí no es aceptable. ¿Y para vosotros?
Terrible, acabamos todos los expatriados haciendo las mismas faltas, y además no nos llaman la atención.
Móvil se escribe con uve: m-ó-v-i-l. Y también movedizo, mover, moverse, movible, moviente, movilidad, movilización, movimiento, y moviola. Quizá lo escribimos con b porque ya no lo asociamos con movimiento. Raro es el que se levanta y se retira para hablar. Pero ese ya no es un problema de ortografía.
FRIKI (del inglés freak, raro) Dícese del individuo cuyas extrañas aficiones no suelen ser aceptadas por la mayoría. Con tendencia a aislarse de la sociedad, los frikis manejan al dedillo las subculturas del cómic, la ciencia ficción y la fantasía.
friki
Actualmente el vocablo se ha extendido tanto que se han perdido sus raíces inicialmente despectivas para convertirse en el adjetivo de moda con el que todo el mundo querría ser calificado.
Gepubliceerd in Lingüística op 8 Septiembre 2008 door Pedro
Pragmática
Suelen decir los diccionarios que «sí» expresa afirmación, y «no» se usa para negar. Y se puede reprochar a los diccionarios que el uso puede ser exactamente el contrario:
-¿Me prestas mil euros?
-Sí, ¡y un jamón! Pragmática
-Tú no entiendes de esto.
-¡No, que va!
No sería justo omitir que también los diccionarios definen «ironía». Pero se puede reprochar a los diccionarios que el uso contrario también puede no ser irónico:
-¿Te importa que fume?
-Sí.
O bien:
-No.
¿Interpretamos el «sí» como «sí, fuma» o como «sí, me importa»? ¿Interpretamos el «no» como «no fumes» o como «no me importa»? Parece que la respuesta seca y cortante implica en cualquier caso una negativa a la posibilidad de fumar.
Pero incluso una autorización explícita puede no ser muy convincente, con independencia del adverbio que la construya:
-Sí, fuma.
O bien:
-No, fuma.
Está claro que ambas implican autorización: el «sí» quiere decir que sí puedes fumar; y el «no», que no me importa; pero el sentido afirmativo se deduce del verbo, «fuma», con independencia de que el adverbio sea «sí» o «no». Sin embargo, las dos respuestas implican escaso entusiasmo, y el fumador prudente hará bien en abstenerse de fumar y mascullar alguna excusa:
-Bueno, no me apetece mucho…
¿Qué hay que hacer para conceder una autorización sin reservas? Pues simplemente, repetir el adverbio. ¿Qué adverbio? Pues da igual; y ahí es donde fallan los diccionarios:
-Si, sí, fuma.
-No, no, fuma.
Y el sagaz fumador sacará su paquete y sus cerillas…, porque habrá interpretado una u otra respuesta como favorable a sus deseos, es decir, como desfavorable para sus pulmones.
Gepubliceerd in Curiosidades op 11 Agosto 2008 door Victoria
Hace un tiempo ayudé a la tía Suzanne a escribir una postal en español. Al llegar a la despedida tía Suzanne se extrañó de la fórmula “un abrazo”. Eran unos conocidos, no había confianza para abrazos. La verdad es que tenía razón. La convencí de que “un abrazo” era una despedida muy normal, sin emoción ninguna.
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Desde hace un tiempo hemos pasado de los abrazos desprovistos de su cálido significado a la vaguedad de los saludos. Un saludo, ¿un saludo?, ¿qué saludo?, ¿los buenos días?, ¿las buenas noches? A veces son más de uno, saludos, quizá las buenas tardes y las buenas noches juntas. Otras veces el saludo es cordial.
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Parece un anglicismo, de greetings, y la importación merece la pena. Un saludo es una forma neutra de despedirse que aúna el tratamiento formal y el informal y resulta ideal en los emails. Además creo que gracias a los saludos los abrazos han recuperado su carga emotiva, ¿qué os parece?
Gepubliceerd in Curiosidades op 23 Julio 2008 door Victoria
Para algunos el verano es sinónimo de calor; para las madres de desconcierto. Y para los que estamos en Amsterdam de lluvia. Menos mal que aumentan las horas de sol. Para refrescar a unos y alegrar a otros, hoy, un vídeo veraniego.
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Bueno que me voy, adiós adiós: “”burntoday”, hello, hello.
Gepubliceerd in Curiosidades op 15 Julio 2008 door Victoria
Escuchas la Ser, Escuchas Onda Cero, Escucharon su programa favorito. ¡Cheee!, un momento, tú como radio sólo puedes saber que te oigo. Que yo escuche o no, es cosa mía. ¡Vaya arrogancia!
No es un día cualquiera
Pepa Fernández, esa magnífica periodista, que anima las mañanas de los fines de semana en RNE va más allá. Pepa tiene un programa con un toque “En punto”, también habla del lenguaje. Pepa conoce a sus oyentes y sabe que escuchan, por eso los llama “escuchantes”. Sí, sí, “escuchantes” y así entre comillas. Quizá tenga razón, un buen programa acaba haciendo de sus oyentes escuchantes.
No es un día cualquiera
Ya le digo yo a Ana, mi sobrina que estudia periodismo: a ver si llegas tú a eso, niña, un programa para ti sola. Y a los escuchantes me los llamas “devotos”.
Me contaba una amiga que viajó por China hace años que en algunos pueblos aislados no podían explicarse que ella no los entendiera. Se acercaban y le dibujaban ideogramas chinos en la palma de la mano. Estos son comunes a los distintos dialectos, la escritura une cuando el dialecto separa. ¿Quién será esta forastera que viste raro y no entiende los signos? ¿Seguirá existiendo esa inocencia?
Nushu
El Nushu también surgió para unir, para unir a mujeres separadas. Es una escritura propia de mujeres, un lenguaje refugio para la joven que se casa fuera del pueblo y emprende una vida nueva rodeada de desconocidos. Las mujeres, que no tenían acceso a la educación, idearon esta escritura de la complicidad. Ahora mismo hay 6 personas que pueden leer Nushu y una sola mujer que lo utiliza como medio de expresión, para escribir canciones. A mí me gustaría conocer más detalles sobre su desarrollo inicial. Quizá porque yo también me casé lejos del hogar materno (aunque voluntariamente y con eduación, :-)), veo el Nushu envuelto en una aureola romántica: “Anda vete, sirve a ese hombre que no has elegido, y cuando estés triste y pienses en tu madre y en las horas de tareas femeninas compartidas, abre tu ajuar, saca este paño y lee lo que los otros no entenderán.”
Hace tiempo hablé de la palabra bicicarro y un mes más tarde apareció en la revista Elle. No sé si decir que no creo en las casualidades. Mentiría, sí creo, pero esto no fue casualidad; tampoco fue influencia de En punto. Bicicarro es una buena palabra para algo que existe y no tiene nombre y llegará a extenderse.
neologismo, en punto, en punto, en punto
Hoy quiero proponer una acepción nueva para la palabra marsupio. Cuando mis hijos eran bebés los llevábamos cargados de un paño largo cruzado en el pecho y anudado a la espalda. El niño cuelga en el paño cual feto en utero, es feliz, duerme y no llora. El que carga tiene las manos libres y el pecho henchido de ternura. Aquí en Holanda está muy extendido el uso de este paño y con los años se ha ido perfeccionando para evitar dolores de espalda. En holandés es fácil inventar palabras, (¡benditos compuestos!) y lo llaman draagdoek, paño de carga.
neologismo, en punto, en punto, en punto
La palabra marsupio me la propuso mi padre y creo que es muy acertada. Igual que una cangura madre, la mujer con marsupio puede fácilmente dar el pecho al niño mientras trabaja, cuida a otros niños o viaja en un autobús abarrotado de gente como vi hace poco en Barcelona. En España se ve más la llamada mochila portabebés, artilugio muy práctico con el mismo fin. A mí lo de portabebés (¡benditos compuestos!) me suena un poco cursi, pero parece normal que del nombre mochila portabebés salga el paño portabebés o pañuelo portabebés. Yo por si alguien me quiere seguir sugiero marsupio y recomiendo su uso, el de la palabra y el del objeto que denomina.
Gepubliceerd in Curiosidades op 23 Junio 2008 door Victoria
Hay un princiopio pedagógico que insta a enseñar las cosas como son y no como no deben ser. Escribir en la pizarra una falta de ortografía para reprobarla no está bien. Sorber el caramelo de un plato de flan y decirle al niño: esto no se hace, tampoco. Hay que dar ejemplo positivo.
Pero somos humanos y disfrutamos de lo prohibido. En hoygan, la Real Academia del Español ofuscado, se puede disfrutar de todo tipo de burradas.
Se me ocurre hablar de esto al estrenar sitio web. Una empresa que aspira a la corrección y a la propiedad del lenguaje, teme a las faltas de ortografía. Pero ¿quién no ha metido nunca un gazapo? Una falta en En punto será como la sopa en un restaurante vegetariano a la que le cae un trozo de jamón: una hilaridad.
Me molesta tener que hablar de esto. La pobre ministra mete la pata y, hala, todos a atacarla. La política española es como una familia numerosa, te haces fuerte por las críticas de los hermanos mayores.
el perro de san roque
Alex Grijelmo lo explica muy bien, no hay que confundir el género, propio del lenguaje, con el sexo, propio de las personas. Esta afirmación me parece en punto.
el perro de san roque
El lenguaje tiende por si sólo a ser económico, aunque a veces nos sorprenda el derroche de palabras(ver aquí). Los intentos de corrección política en el lenguaje no tienen en cuenta la economía y la pereza del hablante. ¿Cómo se debe decir: “los niños sevillanos” o “los niños y niñas sevillanos”, o “los niños y niñas sevillanos y sevillanas” o “los niños sevillanos y las niñas sevillanas”? ¿Y cómo nos vamos a poner de acuerdo para decirlo todos igual?
el perro de san roque
En cierta ocasión el dueño de un merendero me dijo: esto es magnífico, los domingos viene aquí la gente con sus mujeres, se traen el perro, los niños. O sea que para este señor las mujeres no formaban parte de la gente. Esto sí es sexismo, porque el mundo interior de este hombre era sexista. Si hubiera dicho, …con sus mujeres, se traen el perro o la perra, los niños y las niñas no habría sido más correcto. La verdadera incorrección no se vence usando desesperadamente los dos géneros.
Gepubliceerd in Curiosidades op 12 Mayo 2008 door Victoria
Las Islas Canarias son un paraíso, antes nos parecían además inaccesibles y misteriosas. Mi hermano mayor vivió un tiempo en la Gomera. Eran los años 70 y sus visitas a Madrid eran un acontecimiento. A los hermanos menores nos traía cámaras, relojes, grandes tesoros en una España menos consumista que la de ahora. Gracias a él también probamos los primeros aguacates. Machacamos los relojes y nos comimos los aguacates pero se nos quedó grabada la historia del silbo gomero.
En cierta ocasión tuvo que desplazarse a un pueblecito para hacer un testamento. Una vez allí, se dio cuenta de que no tenía testigos válidos. Habrá que volver en otra ocasión. Pero no, no, señor, los testigos se llaman ahora mismo. Dicho y hecho, unos silbidos y aparecen dos testigos del valle contiguo. Nos sonaba a magia. Los lenguajes secretos existen de verdad.
Ahora, gracias a Youtube, he podido oír el silbo canario. No es un lenguaje secreto, es castellano silbado y suena precioso. Yo que nunca he podido silbar, me quedo admirada de los niños gomeros. Es un gran acierto que se enseñe ahora en las escuelas. Aquí os pongo un vídeo, no es de los más espectaculares, pero gracias a los subtítulos se reconocen muchas palabras. Hala, a silbar.
Gepubliceerd in Faltan palabras op 21 Abril 2008 door Victoria
Me ha hecho ilusión ver que Cristina Divina me dejaba un comentario en mi blog. Tenía pendiente hablar de su propuesta de añadir la palabra cuarentañera al diccionario. Las palabras primero tienen que existir, luego se incluyen en los diccionarios. Por eso haces bien, querida Cristina, en usarla en tus artículos. Necesitas una palabra para nombrar a la mujer de la que escribes, vital, trabajadora, y madura. A mí la palabra me encanta porque esa eñe la hace sonar alegre, como unas castañuelas. No sé si la Real Academia tomará en serio vuestra campaña pero así conseguiréis que se use la palabra más.
Creo que en este asunto cuenta mucho la perspectiva. A una mujer que se siente joven, no le gusta que la llamen cuarentona. Otros hablan de cuarentonas porque nos miran desde la arrogancia de los veinte años, o con la envidia de los cincuenta. Como la arrogancia y la envidia existirán siempre, también tendremos que dejar cuarentona en el diccionario. Yo particularmente no me ofendo, a mis cuarenta y cuatro años no me siento en absoluto cuarentona. Si quieres llamarme cuarentañera, mejor que mejor, y un día al abrir el diccionario de la Real Academia encontraremos esta nueva palabra. Es posible que pase desapercibida, porque para entonces ya estaremos luchando por introducir cincuentañera.
Gepubliceerd in Sobran palabras op 14 Abril 2008 door Victoria
Decía mi profesora de Latín que las lenguas evolucionan víctimas de la pereza del hablante. La ley del
mínimo esfuerzo lo llamaba. Pero el hablante de castellano ha descubierto una manera de
ser aplicado y no perezoso. En Google he encontrado hoy 360.000 páginas con la cadena “qué es lo que”.
360.000 por 4 palabras es igual a 1.440.000 ¡Casi un millón y medio!. Escribir “que es lo que”, así sin acento ni signo de interrogación cuesta 13 pulsaciones, para los más aplicados 15 pulsaciones por la mayúscula y el acento. Se puede concluir que el hablante de castellano (o debería decir escribiente) no es perezoso en absoluto. Cinco pulsaciones hubieran bastado para escribir una sola palabra bien corta: Qué
Al hablar es más fácil que se nos cuele la coletilla. Va rápido: ¿qué es lo que …? . Se dice en un suspiro. Sus parientes tampoco son infrecuentes: cuál es la que …, cuál es el que …, cuáles son los que …, cuáles son
las que …? Creo que esta manera de alargar el principio de una pregunta da tiempo a pensar el resto. Quizá por eso se ha extendido tanto. A mí me parece muy poco elegante y evito usarlo.
Gepubliceerd in Faltan palabras op 9 Abril 2008 door Victoria
Vuelvo a mi rutina de trabajo intentando superar un desfase horario. Jet lag, le dicen. Me pregunto por qué se ha impuesto este término en inglés y cuál es su mejor traducción. Desfase horario de vuelo, síndrome del cambio de franjas horarias, desfase aéreo. Volvemos a las largas traducciones. Se confirma mi teoría de que los términos cortos siempre ganan. Uno de sus síntomas es la falta de decisión. De ahí mi duda: ¿jetlag, jet-lag, jet lag? Voy a dormir, a lo mejor se me aclara durante el sueño.
Empecé este blog hablando de “sobras” y “faltas”. Hoy hablaré de faltas. No me refiero a los errores, sino a la falta de palabras. A veces no es que falten palabras, es que sobra pereza. Aquí en Amsterdam, ciudad donde vivo, adoptamos muchas palabras holandesas en nuestro español. Si nuestros hijos toman mantequilla de cacahuete es más fácil decir pindakaas. Ahorras seis sílabas cada vez. Si fuera chorizo se podría llamar traición al español, pero esa crema marrón claro, nos guste o no, es muy ajena a nuestra cultura. Si aprendimos algo aquí que no conocíamos en nuestro país, será difícil que lleguemos a usar su nombre español. Por ejemplo yo le echo mastuerzo a la ensalada y hago mermelada de escaramujo. Pero para hacerlo tuve que buscarlo en el diccionario. Ramón, un amigo de la Escuela Hispana de Amsterdam ha inventado la palabra bicicarro (atención, 4 sílabas) para lo que aquí llaman bakfiets (2 sílabas). Este artilugio de 3 ruedas que veis en la foto yo lo había intentado bautizar con anterioridad como bicicleta de reparto, pero las ocho sílabas de estas tres palabras estaban llamadas a fracasar. Sin embargo con un poco de uso, podremos introducir bicicarro. Gracias, Ramón.
La definición de la Real Academia de la locución adverbial “en punto” dice así: “sin sobra ni falta”
Usamos “en punto” al decir la hora, cuando a la hora no le falta ni le sobra un sólo minuto de sus sesenta. También en la cocina hay puntos. Un plato conseguido está en su punto.
Yo quiero usar esta expresión para medir el lenguaje. Pero, ¿cómo medir la perfección de una buena frase cuando no hay minutos que contar ni carne que probar? Sólo hay que aplicar la definición: a una frase “en punto” no le falta ni sobra nada. Difícil tarea.