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Archive for the ‘Curiosidades’ Category

Vigésimo primero

Martes, Marzo 2nd, 2010

A veces el español parece un rey autoritario: reina ajeno a las necesidades de su pueblo. Les pondré un ejemplo. Cuenten conmigo, por favor: primero, segundo, tercero, cuarto, …, decimo primero (undécimo), decimo segundo (duodécimo),…, decimo noveno, …. Sí, venga, continúen, ¿qué más? Ah, claro, el título de este artículo se lo facilita: vigésimo, vigesimo primero. Muy bien, y así seguimos al trigésimo, cuadragésimo, etc. ¿Pero quién de los 400 millones de hablantes de español conoce los ordinales? ¿Quién los usa?

<ordinales>

Es injusto: quiero una lengua materna donde pueda decir quincuagésimo quinto sin miedo a ser pedante, o sin buscarlo antes aquí.

¿Con leche?

Lunes, Noviembre 9th, 2009

Un anacoluto es una figura retórica. Según el DRAE, una inconsecuencia en la construcción del discurso. Jorge Manrique puede preciarse del primer anacoluto de la Literatura Española:

anacoluto

Aquel de buenos abrigo,
amado, por virtuoso,
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
e tan valiente;
sus hechos grandes e claros
non cumple que los alabe,
pues los vieron;
ni los quiero hazer caros,
pues qu’el mundo todo sabe
cuáles fueron.

anacoluto

El maestre se queda sin verbo, ahí está el anacoluto. Los demás mortales usamos el anacoluto constantemente y  sin darnos cuenta, y por ser inconscientes de su uso, deja de ser anacoluto para convertirse en falta gramatical. Una injusticia.

anacoluto

Un ejemplo frecuente de anacoluto es la construcción yo me gusta (...). Se empieza la frase con el pronombre personal yo,  quizá pensando en decir yo quiero esto o aquello y a media frase se tuerce el camino para decir me gusta esto o aquello.

anacoluto

En la tertulia de mi padre se hablaba con frecuencia de las curiosidades del lenguaje. Un día salió el tema de los anacolutos, y uno de los contertulios ofuscado por la discusión de tan interesante tema al llegar el camarero pidió cinco anacolutos. El camarero que conocía el percal contestó sin inmutarse: ¿Con leche? Y es que cualquier inconsistencia del discurso puede suplirse con un poco de sentido común.

Copos de Avena

Viernes, Junio 19th, 2009

Esta mañana durante el semiletargo del desayuno, mi vista se posó sobre la lista de ingredientes del paquete de avena. Es un hecho probado que las listas no cuadran en todos los idiomas, una mentirijilla de uno de los traductores y hala te quedas sin uno de los ingredientes. En este caso hay un consejo que parece ser sólo importante para los portugueses: despois de aberto, manter o pacote fechado. No es necesario que los alemanes, holandeses e ingleses cierren el paquete, o por lo menos se les deja libertad para juzgar por ellos mismos. Menos mal, porque nosotros nada más abrirlo lo echamos a un tarro de cristal sin tapa. Los suecos, los finlandeses, los griegos creo que tampoco deben cerrarlo pero el texto no me da suficientes pistas para deducirlo. Sigo estudiando el paquete y descubro que los copos están producidos en Alemania, interesante. Además Alemania se dice en Finés Saksa, el país de los Sajones, interesante; y en sueco se dice Tyskland, interesante, sí. Pero, atención, decodificando letras griegas descubro que Alemania en griego se dice Ollandia. !Qué pena, si viviera en Suecia o Finlandia podría llamar al teléfono del consumidor y preguntar por qué!

¿Corrección o tontería?

Lunes, Junio 8th, 2009

En este mundo de corrección política me pregunto con frecuencia hasta dónde llega la corrección y dónde empieza la tontería.

<en punto>

Un amigo cubano, por ejemplo, llama a su hijo cariñosamente negro.  Vamos, negro, que está mamá esperando. El niño es más marroncillo que negro, pero la expresión suena bonita con ese tono dulce de los cubanos. Tontería sería que le dijera: Vamos, niño de color, que … o vamos, afromericanito, que…

<en punto>

A veces me llaman por teléfono y preguntan si soy la señora Martens. Digo que sí, aunque no lo soy. No le voy a contar a todo el que llame que en el sistema español de apellidos tu nombre es tu nombre desde la cuna hasta la sepultura. Tampoco le interesará saber que las mujeres españolas no necesitan luchar por mantener su apellido como nuestras hermanas europeas. Sería una tontería.

<en punto>

Hace un tiempo me invitó un sobrino a su boda.  En el sobre ponía Don M. Martens y señora. Dos jóvenes profesionales independientes y modernos, cada uno con dos apellidos, se casan y llaman a su tía señora, así, como coletilla. Claro está que no hay mala intención. ¿¡Pero dónde está la conciencia feminista de esta generación, Dios mío!?, ¿debo llamar a la novia, brillante opositora,  a partir de ahora señora de X? Esto sí me parece incorrección.

<en punto>

Dentro de poco se casa otro sobrino y parece que ha tenido muchas dudas sobre las invitaciones. Menos mal, por lo menos se plantea el problema. Como tengo muchos sobrinos casaderos, voy a dedicarles la siguiente entrada de mi blog y sugerirles un par de fórmulas.

Averiguar y familia

Lunes, Octubre 13th, 2008

El verbo averiguar, además de su sencillo manejo y de otros méritos que le puedan ser propios, tiene el de servir de modelo a muchos otros verbos más difíciles: los terminados en -cuar o -guar. Especialmente interesante resulta el presente de indicativo: Averiguo, averiguas, averigua… Pues bien, el acento en esta conjugación en idéntico en verbos como adecuar: adecuo, adecuas, adecua… y no «adecúo, adecúas, adecúa…» o evacuar: evacuo, evacuas, evacua y no «evacúo, evacúas evacúa…». Hablando un lenguaje técnico, la regla general, contraria a lo que muchos piensan, es: u átona. El acento sobre la «u» se introdujo hace unos años por obra y gracia de la televisión, donde todos los días aparece, por desgracia, alguna evacuación, debida a una «inesperada» ola de frío en invierno o a una «inesperada» ola de calor en verano (se diría que lo inesperado hubiera sido al revés); y como al locutor no debe sonarle demasiado bien que de evacuar se derive «evacúa», ha optado por pronunciar mal en los dos casos; no se atreve a decir «evacúar», pero sí a algo parecido: «evacu-ar», con una pequeña pausa que intenta transformar en hiato el diptongo.

¿Aceptable?

Lunes, Septiembre 22nd, 2008

Últimamente oígo a mi alrededor una palabra que no me cuadra. En una cena con amigos la repetían sin cesar y, como lingüista, no pude evitar intervenir. Decían algo así como “ese asunto no es opinable” y luego explicaban por qué. Me limité a puntualizar que el adjetivo opinable no era ‘viable desde el punto de vista lingüístico’. Creo que no me entendieron. Intenté poner ejemplos, compararlo con otros casos, como aceptable, temible, loable y hasta el gaditano hartible (con hache aspirada). No sirvieron de mucho. El caso es que poco después abro un periódico, empiezo a leer y me encuentro con el mismo adjetivo utilizado en repetidas ocasiones en el curso de un artículo. La explicación es muy sencilla. Los adjetivos acabados en -able e -ible se derivan de verbos, pero estos verbos tienen que ser transitivos. La derivación es la siguiente: Puedo aceptar tu argumento -> tu argumento me resulta aceptable. Este aparato se puede reciclar -> el aparato es reciclable. Argumento y aparato son el objeto directo de los respectivos verbos transitivos aceptar y reciclar. Pero con el verbo opinar  las cosas son un poco distintas. Me diréis, es un verbo transitivo. Sí, es cierto, yo puedo opinar esto y lo otro. Pero si quiero indicar el tema al que se refire mi opinión, tengo que usar una preposición, y doy mi opinión sobre algo u opino sobre algo. Puedo opinar sobre un tema, pero de esa construcción no puedo derivar “el tema es opinable“, porque me faltaría la preposición que acompaña al verbo. En fin, para mí no es aceptable. ¿Y para vosotros?

Saludos desde En punto

Lunes, Agosto 11th, 2008

Hace un tiempo ayudé a la tía Suzanne a escribir una postal en español. Al llegar a la despedida tía Suzanne se extrañó de la fórmula “un abrazo”. Eran unos conocidos, no había confianza para abrazos. La verdad es que tenía razón. La convencí de que “un abrazo” era una despedida muy normal, sin emoción ninguna.

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Desde hace un tiempo hemos pasado de los abrazos desprovistos de su cálido significado a la vaguedad de los saludos. Un saludo, ¿un saludo?, ¿qué saludo?, ¿los buenos días?, ¿las buenas noches? A veces son más de uno, saludos, quizá las buenas tardes y las buenas noches juntas. Otras veces el saludo es cordial.

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Parece un anglicismo, de greetings, y la importación merece la pena. Un saludo es una forma neutra de despedirse que aúna el tratamiento formal y el informal y resulta ideal en los emails. Además creo que gracias a los saludos los abrazos han recuperado su carga emotiva, ¿qué os parece?

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¡Un abrazo a todos, lectores de En punto!

Gomaspuminglish

Miércoles, Julio 23rd, 2008

Para algunos el verano es sinónimo de calor; para las madres de desconcierto. Y para los que estamos en Amsterdam de lluvia. Menos mal que aumentan las horas de sol. Para refrescar a unos y alegrar a otros, hoy, un vídeo veraniego.

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Bueno que me voy, adiós adiós: “”burntoday”, hello, hello.

Escuchantes

Martes, Julio 15th, 2008

Escuchas la Ser, Escuchas Onda Cero, Escucharon su programa favorito. ¡Cheee!, un momento, tú como radio sólo puedes saber que te oigo. Que yo escuche o no, es cosa mía. ¡Vaya arrogancia!

No es un día cualquiera

Pepa Fernández, esa magnífica periodista, que anima las mañanas de los fines de semana en RNE va más allá. Pepa tiene un programa con un toque “En punto”, también habla del lenguaje. Pepa conoce a sus oyentes y sabe que escuchan, por eso los llama “escuchantes”. Sí, sí, “escuchantes” y así entre comillas. Quizá tenga razón, un buen programa acaba haciendo de sus oyentes escuchantes.

No es un día cualquiera

Ya le digo yo a Ana, mi sobrina que estudia periodismo: a ver si llegas tú a eso, niña, un programa para ti sola. Y a los escuchantes me los llamas “devotos”.

Nushu

Jueves, Julio 10th, 2008

Me contaba una amiga que viajó por China hace años que en algunos pueblos aislados no podían explicarse que ella no los entendiera. Se acercaban y le dibujaban ideogramas chinos en la palma de la mano. Estos son comunes a los distintos dialectos, la escritura une cuando el dialecto separa. ¿Quién será esta forastera que viste raro y no entiende los signos? ¿Seguirá existiendo esa inocencia?

Nushu

El Nushu también surgió para unir, para unir a mujeres separadas. Es una escritura propia de mujeres, un lenguaje refugio para la joven que se casa fuera del pueblo y emprende una vida nueva rodeada de desconocidos. Las mujeres, que no tenían acceso a la educación, idearon esta escritura de la complicidad. Ahora mismo hay 6 personas que pueden leer Nushu y una sola mujer que lo utiliza como medio de expresión, para escribir canciones. A mí me gustaría conocer más detalles sobre su desarrollo inicial. Quizá porque yo también me casé lejos del hogar materno (aunque voluntariamente y con eduación, :-)), veo el Nushu envuelto en una aureola romántica: “Anda vete, sirve a ese hombre que no has elegido, y cuando estés triste y pienses en tu madre y en las horas de tareas femeninas compartidas, abre tu ajuar, saca este paño y lee lo que los otros no entenderán.”

Nushu

OIGAN

Lunes, Junio 23rd, 2008

Hay un princiopio pedagógico que insta a enseñar las cosas como son y no como no deben ser. Escribir en la pizarra una falta de ortografía para reprobarla no está bien. Sorber el caramelo de un plato de flan y decirle al niño: esto no se hace, tampoco. Hay que dar ejemplo positivo.

Pero somos humanos y disfrutamos de lo prohibido. En hoygan, la Real Academia del Español ofuscado, se puede disfrutar de todo tipo de burradas.

Se me ocurre hablar de esto al estrenar sitio web. Una empresa que aspira a la corrección y a la propiedad del lenguaje, teme a las faltas de ortografía. Pero ¿quién no ha metido nunca un gazapo? Una falta en En punto será como la sopa en un restaurante vegetariano a la que le cae un trozo de jamón: una hilaridad.

Si me necesitas, silba.

Lunes, Mayo 12th, 2008

Las Islas Canarias son un paraíso, antes nos parecían además inaccesibles y misteriosas. Mi hermano mayor vivió un tiempo en la Gomera. Eran los años 70 y sus visitas a Madrid eran un acontecimiento. A los hermanos menores nos traía cámaras, relojes, grandes tesoros en una España menos consumista que la de ahora. Gracias a él también probamos los primeros aguacates. Machacamos los relojes y nos comimos los aguacates pero se nos quedó grabada la historia del silbo gomero.

En cierta ocasión tuvo que desplazarse a un pueblecito para hacer un testamento. Una vez allí, se dio cuenta de que no tenía testigos válidos. Habrá que volver en otra ocasión. Pero no, no, señor, los testigos se llaman ahora mismo. Dicho y hecho, unos silbidos y aparecen dos testigos del valle contiguo. Nos sonaba a magia. Los lenguajes secretos existen de verdad.

Ahora, gracias a Youtube, he podido oír el silbo canario. No es un lenguaje secreto, es castellano silbado y suena precioso. Yo que nunca he podido silbar, me quedo admirada de los niños gomeros. Es un gran acierto que se enseñe ahora en las escuelas. Aquí os pongo un vídeo, no es de los más espectaculares, pero gracias a los subtítulos se reconocen muchas palabras. Hala, a silbar.

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