OIGAN
Lunes, Junio 23rd, 2008
Hay un princiopio pedagógico que insta a enseñar las cosas como son y no como no deben ser. Escribir en la pizarra una falta de ortografía para reprobarla no está bien. Sorber el caramelo de un plato de flan y decirle al niño: esto no se hace, tampoco. Hay que dar ejemplo positivo.
Pero somos humanos y disfrutamos de lo prohibido. En hoygan, la Real Academia del Español ofuscado, se puede disfrutar de todo tipo de burradas.
Se me ocurre hablar de esto al estrenar sitio web. Una empresa que aspira a la corrección y a la propiedad del lenguaje, teme a las faltas de ortografía. Pero ¿quién no ha metido nunca un gazapo? Una falta en En punto será como la sopa en un restaurante vegetariano a la que le cae un trozo de jamón: una hilaridad.

