Marsupio
Martes, Julio 8th, 2008
Hace tiempo hablé de la palabra bicicarro y un mes más tarde apareció en la revista Elle. No sé si decir que no creo en las casualidades. Mentiría, sí creo, pero esto no fue casualidad; tampoco fue influencia de En punto. Bicicarro es una buena palabra para algo que existe y no tiene nombre y llegará a extenderse.
neologismo, en punto, en punto, en punto
Hoy quiero proponer una acepción nueva para la palabra marsupio. Cuando mis hijos eran bebés los llevábamos cargados de un paño largo cruzado en el pecho y anudado a la espalda. El niño cuelga en el paño cual feto en utero, es feliz, duerme y no llora. El que carga tiene las manos libres y el pecho henchido de ternura. Aquí en Holanda está muy extendido el uso de este paño y con los años se ha ido perfeccionando para evitar dolores de espalda. En holandés es fácil inventar palabras, (¡benditos compuestos!) y lo llaman draagdoek, paño de carga.
neologismo, en punto, en punto, en punto
La palabra marsupio me la propuso mi padre y creo que es muy acertada. Igual que una cangura madre, la mujer con marsupio puede fácilmente dar el pecho al niño mientras trabaja, cuida a otros niños o viaja en un autobús abarrotado de gente como vi hace poco en Barcelona. En España se ve más la llamada mochila portabebés, artilugio muy práctico con el mismo fin. A mí lo de portabebés (¡benditos compuestos!) me suena un poco cursi, pero parece normal que del nombre mochila portabebés salga el paño portabebés o pañuelo portabebés. Yo por si alguien me quiere seguir sugiero marsupio y recomiendo su uso, el de la palabra y el del objeto que denomina.


