Enpunto

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Posts Tagged ‘uso’

¿Aceptable?

Lunes, Septiembre 22nd, 2008

Últimamente oígo a mi alrededor una palabra que no me cuadra. En una cena con amigos la repetían sin cesar y, como lingüista, no pude evitar intervenir. Decían algo así como “ese asunto no es opinable” y luego explicaban por qué. Me limité a puntualizar que el adjetivo opinable no era ‘viable desde el punto de vista lingüístico’. Creo que no me entendieron. Intenté poner ejemplos, compararlo con otros casos, como aceptable, temible, loable y hasta el gaditano hartible (con hache aspirada). No sirvieron de mucho. El caso es que poco después abro un periódico, empiezo a leer y me encuentro con el mismo adjetivo utilizado en repetidas ocasiones en el curso de un artículo. La explicación es muy sencilla. Los adjetivos acabados en -able e -ible se derivan de verbos, pero estos verbos tienen que ser transitivos. La derivación es la siguiente: Puedo aceptar tu argumento -> tu argumento me resulta aceptable. Este aparato se puede reciclar -> el aparato es reciclable. Argumento y aparato son el objeto directo de los respectivos verbos transitivos aceptar y reciclar. Pero con el verbo opinar  las cosas son un poco distintas. Me diréis, es un verbo transitivo. Sí, es cierto, yo puedo opinar esto y lo otro. Pero si quiero indicar el tema al que se refire mi opinión, tengo que usar una preposición, y doy mi opinión sobre algo u opino sobre algo. Puedo opinar sobre un tema, pero de esa construcción no puedo derivar “el tema es opinable“, porque me faltaría la preposición que acompaña al verbo. En fin, para mí no es aceptable. ¿Y para vosotros?

¿Le molesta que fume?

Lunes, Septiembre 8th, 2008

Pragmática

Suelen decir los diccionarios que «sí» expresa afirmación, y «no» se usa para negar. Y se puede reprochar a los diccionarios que el uso puede ser exactamente el contrario:

-¿Me prestas mil euros?
-Sí, ¡y un jamón!
Pragmática

-Tú no entiendes de esto.
-¡No, que va!

No sería justo omitir que también los diccionarios definen «ironía». Pero se puede reprochar a los diccionarios que el uso contrario también puede no ser irónico:

-¿Te importa que fume?
-Sí.

O bien:

-No.

¿Interpretamos el «sí» como «sí, fuma» o como «sí, me importa»? ¿Interpretamos el «no» como «no fumes» o como «no me importa»? Parece que la respuesta seca y cortante implica en cualquier caso una negativa a la posibilidad de fumar.

Pero incluso una autorización explícita puede no ser muy convincente, con independencia del adverbio que la construya:

-Sí, fuma.

O bien:

-No, fuma.

Está claro que ambas implican autorización: el «sí» quiere decir que sí puedes fumar; y el «no», que no me importa; pero el sentido afirmativo se deduce del verbo, «fuma», con independencia de que el adverbio sea «sí» o «no». Sin embargo, las dos respuestas implican escaso entusiasmo, y el fumador prudente hará bien en abstenerse de fumar y mascullar alguna excusa:

-Bueno, no me apetece mucho…

¿Qué hay que hacer para conceder una autorización sin reservas? Pues simplemente, repetir el adverbio. ¿Qué adverbio? Pues da igual; y ahí es donde fallan los diccionarios:

-Si, sí, fuma.
-No, no, fuma.

Y el sagaz fumador sacará su paquete y sus cerillas…, porque habrá interpretado una u otra respuesta como favorable a sus deseos, es decir, como desfavorable para sus pulmones.

Pragmática, pura pragmática…

Pragmática, pura pragmática…

Pragmática

¿Qué es lo que …?

Lunes, Abril 14th, 2008

Decía mi profesora de Latín que las lenguas evolucionan víctimas de la pereza del hablante. La ley del

mínimo esfuerzo lo llamaba. Pero el hablante de castellano ha descubierto una manera de

ser aplicado y no perezoso. En Google he encontrado hoy 360.000 páginas con la cadena “qué es lo que”.

360.000 por 4 palabras es igual a 1.440.000 ¡Casi un millón y medio!. Escribir “que es lo que”, así sin acento ni signo de interrogación cuesta 13 pulsaciones, para los más aplicados 15 pulsaciones por la mayúscula y el acento. Se puede concluir que el hablante de castellano (o debería decir escribiente) no es perezoso en absoluto. Cinco pulsaciones hubieran bastado para escribir una sola palabra bien corta: Qué

Al hablar es más fácil que se nos cuele la coletilla. Va rápido: ¿qué es lo que …? . Se dice en un suspiro. Sus parientes tampoco son infrecuentes: cuál es la que …, cuál es el que …, cuáles son los que …, cuáles son

las que …? Creo que esta manera de alargar el principio de una pregunta da tiempo a pensar el resto. Quizá por eso se ha extendido tanto. A mí me parece muy poco elegante y evito usarlo.

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